domingo, 26 de abril de 2015

¡A la mierda! Exclamó esa mujer.

Puta, voy a llegar tarde, y después se me van a poner delicados esos pendejos.
Qué mierda de ciudad, trafico, gente por doquier, me ahogoooo. 
DONDE ESTA MI TELÉFONO *se devuelve*
Ah okey aquí está *sigue para donde iba*

*Repiquea ese grandioso teléfono como diciéndole LLEGAS TARDE Y TE VAN A AHORCAR*

Noooo, no voy a contestar, ya casito llego...
¡Ahí están! Estoy como una loca pero ya qué, nada puede ocultar la esencia ¿no? 
Qué ilusa soy. 

- No digan nada, omitan ¿qué vamos hacer? ¡Iluminen me! 
- COMER PORQUE ESTAR ESPERÁNDOTE MEDIA HORA ME ABRIÓ MAS EL APETITO
- Ay, callate, no fue mi culpa, omite, déjalo ir, superalo. Mas bien vamos a comer y ámame.
- La que te cae.
- Pendejo.

Recuerdo tanto que iba caminando arreglándome las greñas y limpiándome el sudor con la manga de la camisa para después doblarlas y que no se notara, que no me percate de que me estaban mirando con una intensidad abrumadora. 
Tanto fue que mire a mi amigo y le abrí mis ojos como diciéndole ¿y él qué o qué?


¿Ustedes no han sentido que no miran a una persona porque hay una energía que te advierte que donde mires quedaras ahí atrapada/o? BUENO PUES HOY LO SENTÍ.

Y como soy una gallina ni mire (en ese momento cabe aclarar). No hasta que mi amigo pusiera su cara de "deja la locura" 

Y creo que fue la cara de mi amigo la que hizo que se me cambiara la percepción de lo que hoy creía acerca de las conexiones porque damas y caballeros, lo miré y me perdí. 

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